Pantanal: donde el carpincho es solo un carpincho

Antes de la ciudad, el lugar donde siempre vivió: pasto hasta la panza, el río al lado y tres depredadores que se toman el trabajo en serio.

El Pantanal tiene todo lo que el carpincho necesita y todo aquello de lo que huye. Pasto corto y blando en la orilla, río para escapar y la mayor densidad de yaguaretés del continente. Ahí vive en grupo, con centinelas de cabeza erguida mientras las otras comen, y el día entero es esa negociación: comer a campo abierto, volver al agua.

También es donde se entiende de dónde viene el ladrido. A campo abierto, la alarma de uno sirve para todo el grupo, y todo el grupo responde. Quien vio a un grupo congelarse junto no se olvida: treinta animales quietos en el mismo instante, todos mirando hacia el mismo lado.

En el juego

El nivel que enseña el juego. Comer todo el pasto y llegar al río sin ser el almuerzo, con el grupo comiendo cerca y un yaguareté que se acerca de a poco, avisando con una rama quebrada y un gruñido antes del salto.

Jugar este nivel

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